[Octavilla] ByA y Barbaria – En las elecciones solo se vota capitalismo
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La nueva convocatoria de elecciones generales no es casual. El gobierno, animado por las movilizaciones y las acampadas contra los desahucios y los problemas de la vivienda, ha considerado que era un momento propicio para convocarlas. Otro año más se invita a la cita democrática de revalidación de los escaños para los flamantes congresistas y senadores que, no nos cabe ninguna duda, en los próximos 4 años se encargarán por todos los medios de ejercer muy bien su única función: gestionar, para beneficio propio y de la clase capitalista, la miseria de la clase trabajadora.
El nuevo espectáculo está servido: por un lado una derecha bravucona y envalentonada con sus discursos xenófobos y en favor de la austeridad económica, por el otro una izquierda que se presenta como valedora de los derechos sociales “conquistados”. La experiencia de ocho años de gobierno de izquierdas nos invita a no tener ninguna concesión ni conciliación con una izquierda que se ha comprometido sin ningún titubeo con la estabilización de los mecanismos de explotación y dominación del capital. Nada se elige en los Parlamentos más que los portavoces del sistema que diariamente nos desahucian, nos reprimen, nos deportan, en fin, que niegan nuestra propia emancipación y nuestro futuro.
Se nos responderá que ante los hipotéticos temores de una peligrosísima ultraderecha de lo que se trata es de conseguir “un suelo firme” desde el cual podamos preservar los muy pocos y valiosos derechos políticos que aún nos quedan. Llamar a la abstención a la fiesta de la democracia habría de ser considerado un acto de traición a las ideas de izquierda en un momento histórico decisivo. Pues bien, nos presentamos nosotros los primeros como traidores a esa pantomima que por muchas décadas viene conduciendo a nuestra clase a la derrota y la desmovilización más absoluta.
Tras ocho años de gobierno de izquierdas, del gobierno “más progresista de la historia”, este gobierno, que proclama su antirracismo, es el responsable con sus fronteras de la muerte de miles de migrantes en el Mediterráneo y los que murieron en Ceuta. Vemos cómo el gobierno aumenta el presupuesto militar y el ejército se dedica a dar palizas democráticas a migrantes en una Ceuta militarizada. El problema de la vivienda está peor que nunca y lo único que nos venden son sus leyes. Solo pueden defender el sacrosanto derecho a la propiedad privada. A eso hay que añadir una inflación por las nubes mientras los salarios no nos alcanzan para llegar a fin de mes. El mismo gobierno que hoy llora por “la traición” de aquellos que votaron en contra de los decretos de la vivienda entre 2019 y 2023 consiguió una mayoría absoluta clara de la izquierda en el Congreso de los Diputados. ¿Qué conseguimos con esos diputados? Lo diremos en una palabra: nada.
No se nos ha perdido en el Congreso nada más y nada menos que un mechero con el cual prenderle fuego a una de las bases de un sistema que nos condena a la miseria y al que solo podemos hacer frente a través de la acción social, el enfrentamiento colectivo por medio de órganos de lucha de la clase trabajadora y la generalización de las movilizaciones, protestas y huelgas que como clase hemos de sostener internacionalmente.
Frente al Parlamento, nuestras asambleas de clase. Frente a sus decretos, nuestras huelgas. Frente a sus amenazas, nuestra fuerza. ¡Contra el Estado y el capital! ¡Por la revolución comunista mundial!
