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Nuestra actividad Octavillas

14 octubre. Huelga indefinida de la enseñanza pública madrileña

huelga profesores

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Este 14 de octubre iniciará una huelga indefinida en la enseñanza pública madrileña no universitaria por parte del profesorado. Una huelga que continúa en el tiempo la huelga indefinida en Valencia de la primavera pasada y la amplia conflictividad social en Cataluña que inició este curso con la huelga del 8 de septiembre. En Madrid, durante los tres últimos cursos, se han realizado más de  10 huelgas en los centros educativos donde se reivindica la subida de los salarios (la inflación se come nuestras necesidades y condiciones de vida), la disminución del horario lectivo, la rebaja de las ratios del alumnado, la reducción de una burocracia que multiplica nuestras funciones, horario de trabajo y estrés, etc. Esta huelga viene acompañada del ejemplo que han hecho las compañeras de las escuelas infantiles (0 a 3 años) desde el abril pasado con su huelga indefinida y por los ejemplos de huelgas en otras comunidades autónomas. Al mismo tiempo, desde la realidad cotidiana que supone la presencia de decenas y decenas de asambleas que se han constituido en muchísimos centros de estudio en Madrid.

Tres nos parecen que tienen que ser los ejes desde los que desarrollar esta huelga indefinida: extensión, unidad desde la autoorganización y generalización de nuestra lucha. El corporativismo encierra y carcome nuestra lucha. Los docentes somos proletarios. Ese es de hecho el origen de nuestra lucha.

Condiciones de vida cada vez peores que tenemos que afrontar con lo único que disponemos, un salario. No controlamos nuestra vida y esta nos aplasta con su lógica impersonal, la del capital, aunque se revista con el adjetivo público. Por eso es fundamental extender nuestra lucha: a todo el personal que trabaja en nuestros centros educativos. Abramos las asambleas. También a las familias trabajadoras y a los estudiantes con los que convivimos tanto tiempo, crear asambleas conjuntas además de que creen las suyas propias. La extensión es un motivo de fuerza y de comprensión. Extensión de la lucha al conjunto de los trabajadores y trabajadoras de la enseñanza. Sí, también a nuestros compañeros y compañeras de la educación concertada y privada que son proletarios como nosotros. Y muchas veces con peores condiciones de vida. La ideología de defensa de lo público causa una miopía terrible. Nos identificamos con el gestor que nos explota (el Estado) y no buscamos la unidad con nuestros compañeros proletarios que trabajan para otras empresas.

Extender y aprender de la lucha de otros compañeros de nuestra clase. Empezando por los trabajadores y las trabajadoras de Airbus que en numerosas fábricas y centros de trabajo han llevado a cabo una lucha desde la unidad y la fuerza que daban las asambleas. Y que frente a esto se han encontrado con una variedad de enemigos de su lucha. Algunos sindicatos, como Comisiones Obreras, han negociado, con la mediación obligada del Estado, un acuerdo que después se ha votado por referéndum (y no en asamblea), deteniéndose la huelga a pesar de que por pocos votos la mayoría quería continuar la huelga.

El ejemplo de Airbus, pero también nuestra misma experiencia de los últimos años, es de vital importancia para sacar una lección fundamental y que procede de las lecciones proletarias de más de un siglo. La lucha de clases auténtica se hace mediante asambleas, aunque éstas no sean en sí mismas suficientes. Es en esas asambleas donde alcanzamos nuestra unidad y podemos dirigir nuestra lucha. Los sindicatos, con sus agendas propias y lógica particular, se oponen a esta unidad y autoorganización. Basta ver lo que hicieron los sindicatos de la Mesa Sectorial negociando una farsa de acuerdo con la Consejería de Educación a inicios del curso pasado. Una lucha que realmente crece y se desarrolla tiene que basar su unidad en la autoorganización masiva de asambleas abiertas que se coordinan y unifican y eligen delegados revocables por las propias asambleas.  Y que rompa las separaciones entre Comunidades Autónomas unificando la lucha a nivel de todo el Estado.

Entonces luchar para extender las asambleas a todos los centros de trabajo de primaria, secundaria, etc. Asambleas que se tienen que ampliar al conjunto de los trabajadores de los centros rompiendo el corporativismo sindical imperante. Autoorganización que se extienda y vincule al conjunto de los trabajadores (ver el ejemplo de Airbus). Que identifique nuestra lucha con la suya. Una misma lucha contra un mismo mundo, el capitalista, que deteriora el conjunto de nuestras condiciones de vida, del profesorado y del alumnado (basta pensar en el enorme malestar que se expresa en la crisis de la “salud mental”) y nos dirige a un mundo dominado por la guerra imperialista. Vivimos en un mundo dominado aún por la paz social, por eso es tan importante una acción de masas que rompa las separaciones dominantes. Entonces, sí. Autoorganización para extender nuestra lucha y para generalizar el contenido de nuestro combate contra este mundo que se pudre por dentro y nos amenaza con sepultarnos dentro de él.


Balance y Avante                        Grupo Barbaria

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